La High Line de NY. Inteligente ejemplo de intervención urbana, participación ciudadana y colaboración público – privada

mayo 27, 2026 Guillermo Arboleya 2 Comments

 


Mes de mayo. El domingo no podía ser mejor. Soleado, temperatura templada, sin viento. Nueva York invitaba a caminarla. Hacía 26 años que no recorría sus calles. Varios amigos me habían recomendado que visitara la High Line cuya construcción se completó en el año 2014, por lo tanto, no la conocía. Alli fui.

Al iniciar mi caminata me impacto la belleza de este parque lineal construido elevado sobre lo que fue la estructura en el cual circulaba un tren de carga. ¡Qué buena idea! En apenas 2,33 km se desarrolla una experiencia peatonal con un delicado diseño que tiene además un enorme interés urbano. Cosa nada fácil de encontrar en las grandes ciudades en las cuales, a veces las intervenciones se realizan con una enorme confusión y falta de sentido común.

Me llamó la atención que había varios voluntarios “Amigos de la High Line” con remeras azules. Algunos cuidando las plantas y otros brindando información a los caminantes. Como si fuera una ONG. Había incluso avisos invitando a hacer donaciones para el mantenimiento de los jardines. En un momento apareció un cartel homenajeando a dos ciudadanos, Joshua David y Robert Hammond, que habían sido los quienes en 1999 fundaron la organización de amigos que detuvo la demolición de la estructura y vía férrea abandonada y a través de un proceso participativo lograron transformarla en la senda peatonal que estaba recorriendo en ese hermoso domingo. “Aca debe haber una buena historia para contar en Café y misceláneas” pensé.

Esta icónica estructura tuvo un origen industrial. En la década de 1930 los trenes circulaban a nivel de la calle por la décima avenida. Los accidentes provocados llevaron a que fuera bautizada como la “avenida de la muerte”. En búsqueda de una solución en el año 1933 se construyó un viaducto elevado que permitía a los trenes de carga ingresar directamente al segundo piso de los depósitos de almacenes y fabricas sin obstruir el tránsito. Con el proceso de desindustrialización de la península de Manhattan y del auge del transporte automotor, el uso del tren disminuyó y en 1980 fue el último recorrido. La estructura quedó abandonada y poco a poco se fue convirtiendo en un jardín silvestre. El 1999 el entonces alcalde Rudolph Giuliani manifestó su deseo de demolerla. Fue entonces cuando David y Hammond iniciaron su lucha ciudadana y crearon la Asociación Amigos de la High Line con el desafío de proponer ideas audaces e innovadoras que posibilitaran su recuperación y transformación. Obtuvieron el apoyo vecinal. En el año 2002 consiguieron el apoyo del nuevo alcalde Michael Bloomberg. En el año 2003 lanzaron un concurso para rediseñar el espacio para uso público. Obtuvieron una enorme respuesta. Recibieron propuestas de 720 arquitectos, diseñadores, paisajistas y artistas de 36 países diferentes. La selección fue ardua y duró 18 meses. En octubre del 2004 quedaron solo 4 finalistas. Conformado un Comité Ejecutivo compuesto por representantes de la ciudad de Nueva York y Amigos de la High Line se realizó la adjudicación final.

A la estructura re diseñada se le introdujeron más de 500 especies de plantas imitando el ecosistema que creció de manera salvaje durante el período de abandono. En el año 2009 se abrió el primer tramo al publico y el proyecto quedó íntegramente terminado en el año 2014.

La High Line revitalizó los barrios de Meatpacking Distric, Chelsea y Hudon Yards. ¿Fue un proyecto “ganar- ganar? En términos generales sí, pero el incremento posterior de los valores inmobiliarios trajo aparejado una reubicación de varios vecinos pertenecientes a comunidades menos favorecidas. Los años me llevaron a comprender que nada es perfecto, pero si tuviera que definir este proyecto en los futbolísticos términos argentinos diría que fue “un golazo”. También un ejemplo de lo que la iniciativa ciudadana combinada con autoridades dispuestas a escuchar puede desembocar en una virtuosa alianza publico privada por demás interesante.

El paseo es gratuito y es visitada anualmente por más de 5 millones de personas superando a la Estatua de la Libertad. La Asociación Amigos de la High Line organiza numerosas actividades sociales, deportivas y culturales. Es un espacio que te lleva a poner “pausa” al vértigo que caracteriza la ciudad de NY, sentarte en unos de sus bancos rodeado de vegetación y contemplar el movimiento de la ciudad y sus imponentes edificios. Si te llevas un vaso térmico podes tomar un café y hablar serenamente de misceláneas.

Mi caminata finalizó en el punto sur de la High Line alli donde se eleva el bellísimo edificio del Museo Whitney de arte estadounidense donde hice la proxima escala. Los segundos domingos de cada mes el museo ofrece entrada gratuita. Me fije y ese 10 de mayo era segundo domingo. ¡Bingo!


2 comentarios:

  1. Gracias Guille por este testimonio!!! Resulta estimulante conocer realidades de "regeneracion de espacios públicos" a partir de la convergencia de voluntades de ciudadanos y autoridades.Felicitaciones!!

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  2. Excelente artículo, G! Así es… como vivo en la zona, he podido caminar cada tramo a medida que se iban construyendo, y siempre es una nueva experiencia. Me alegro de lo que pudiste observar y disfrutar. -Mer Brand

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