Los terceros lugares como espacios de encuentro

agosto 05, 2026 Guillermo Arboleya 0 Comments

 


“donde no hay desconocidos sino amigos que todavía no conocimos”

Tino Lutteral - Amigo y lector del blog

En la imagen se puede visualizar una foto actual del bar situado en Arles, Francia, que Van Gogh retrato en “Terraza de café por la noche” en el año 1888. El cuadro se encuentra expuesto en el Museo Kröller-Müller en Otterlo, Países Bajos.



Los terceros lugares son espacios de encuentro voluntario y socialización que se dan fuera del hogar (primer lugar) o del trabajo (segundo lugar). Deben posibilitar que personas de distintas procedencias se encuentren e interactúen en un ambiente informal y voluntario en el cual el hecho que se dé una conversación es clave. El ejemplo por excelencia es una cafetería, pero tambien los son casas de té, bibliotecas, plazas, parques, clubes sociales, deportivos y de barrio, saunas, pubs, entre otros. Tambien pueden serlo los cines, teatros, museos, peluquerías que cuenten con un espacio de encuentro que facilite la conversación. Son lugares donde se fomentan las relaciones interpersonales, se construye comunidad y ofrecen una alternativa a la soledad. 

El movimiento que promueve estos terceros espacios surge por impulso del sociólogo estadounidense Ray Oldenburg ya fallecido, que en 1989 publicó su libro The Great Good Place. Próximamente Karen Christensen quien fuera su colaboradora publicará la versión actualizada del libro de Oldenburg con un 90% de nuevos contenidos cuya tapa tiene precisamente la imagen del conocido cuadro de Van Gogh. En la página web https://greatgoodplace.org/ se puede ampliar la información sobre este movimiento. La iniciativa goza del apoyo de UNESCO.



La concepción de los terceros espacios puede variar según los países,  las épocas, las costumbres sociales y las culturas.  El diseño de las ciudades y la forma de habitarlas también incide porque desde el urbanismo se puede facilitar o dificultar la existencia de estos terceros espacios.

Las características generales que deben tener para ser encuadrados como tercer espacio es que no tengan barreras de acceso o estas sean de bajo costo, que se produzca la interacción entre conocidos, pero tambien que ofrezcan la posibilidad de entablar nuevas relaciones, que exista cierta diversidad social, que sean neutrales y democráticos. 



Existen algunas dudas o controversias sobre si los country, barrios cerrados, clubes sociales y deportivos exclusivos que requieren admisión previa reúnen la característica de terceros lugares. La duda podría ser extensiva a espacios como parroquias o iglesias que tienen una connotación religiosa o partidos políticos que exigen adhesión a una ideología.

Los shoppings, mercados, sendas peatonales, aeropuertos, estaciones de ómnibus, de tren y similares son por lo general catalogados como “no lugares” es decir espacios en los cuales la gente transita, pero no interactúa y fundamentalmente no conversa.

Las nuevas formas de socialización y de consumo de la vida posmoderna pueden llegar a poner en jaque a los terceros espacios: las redes sociales, las aplicaciones de citas, las plataformas de películas, el home office, el delivery y el take away son algunos ejemplos que impiden la interacción cara a cara. Por otra parte, estas nuevas formas de socialización pueden tambien modificar la concepción de un lugar como podría ser el caso de los shoppings donde a veces operan como lugar de encuentro por ejemplo entre adolescentes. Otra cuestión nada sencilla es la accesibilidad económica en tiempos de crisis y la propia sustentabilidad de estos lugares.

Mi agrado por los terceros espacios, la vida de club y las cafeterías

Adhiero a la idea y promuevo la existencia de estos lugares que se encuentran entre el espacio íntimo de la familia / afectos y el mundo mercantil / productivo del trabajo en los cuales la interacción es desinteresada, voluntaria y se realiza con el objetivo de compartir una actividad de mutuo interés o mantener una conversación. Son el mejor antídoto contra la soledad no deseada y el aislamiento. Fortalecen el tejido social, el encuentro con la diversidad y contribuyen a la democracia. Disfruto enormemente de mi vida de club donde práctico deportes e interactúo socialmente. Quienes me conocen saben de mi afición por las cafeterías. Me agradan los cafés en los cuales podes leer, escribir y conversar con su dueños y parroquianos, que ofrecen un diario impreso que se socializa entre quienes asisten y donde el cafecito lo sirven en la tradicional taza de loza blanca. El nombre del blog “Café y Misceláneas” no es casualidad. 

No hay nada más porteño que un café o un bar

Profundamente arraigados en su cultura la ciudad de Buenos Aires cuenta con más de once mil cafés y bares habilitados de manera oficial de los cuales 82 son lo que se denomina Bares Notables.

El “Club Atlético Bar de Viejes” (Cabdv) es una propuesta que lleva adelante una ONG para revitalizar la relación entre los bares y las personas y recuperar el encuentro presencial en una red de cafeterias de Buenos Aires. Organiza talleres, actividades culturales y acciones colectivas. Tiene su propio manifiesto en el cual se define como anti algorítmico y anti nostálgico, presencial, popular, comunitario, intergeneracional e inclusivo. A lo que apunta es a ser un tercer espacio afectivo. Una convivencia entre lo viejo y lo nuevo que surge como contra reacción a la virtualidad. Fue declarado de interés por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires.

Su cuenta de Instagram es https://www.instagram.com/bardeviejes/?hl=es



Existen cientos de historias vinculadas con los entrañables cafés de Buenos Aires y muchas canciones hacen referencia a ellos.

Por nombrar solo dos canciones, en el género del tango esta “Cafetín de Buenos Aires” interpretada por Edmundo Rivero y en el género del rock nacional “El bar de la calle Rodney” interpretada por La Portuaria (el bar sigue existiendo en la calle Rodney 400 y Jorge Newberý, frente al cementerio de la Chacarita, y por las noches tocan conjuntos de rock nacional).

Hay una “historia” que me gusto. Le agregue algo mío y te la comparto.

En el año 1967 Tanguito (José Alberto Iglesias), viajo con una banda para dar un recital en el sur. Intento tomar la famosa Trochita, tren de trocha angosta que une Ingeniero Jacobacci (Rio Negro), con Esquel (Chubut) pero la formación tuvo un desperfecto y quedo varado. En ese paraje desolado Tanguito se sintió “solo y triste en este mundo abandonado” y esbozó algunos acordes. Su deseo era ir “al lugar que yo más quiera” pero como “caminando yo no puedo” juntó “mucha madera” y se le ocurrió construir una balsa. Con su balsa imaginaria, lejos de naufragar, cruzo la estepa patagónica y llego a Buenos Aires donde se fue hasta el barrio de Once. Allí estaba el “Bar la Perla” que oficiaba como “tercer espacio” de reunión de los rockeros de la época. Se encontró con Litto Nebbia. Como el bar estaba repleto de estudiantes sumidos en el silencio de sus lecturas, para no interrumpirlos, se fueron al baño y compusieron la canción que sería el primer éxito masivo del rock argentino y que llego a vender en su versión simple más de 200.000 copias. 

El Bar la Perla en el año 1994 fue declarado Sitio de Interés Cultural de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. En al año 2017 cerro sus puertas y en su lugar hoy hay una pizzería que modifico la identidad original pero que aún conserva en la puerta de uno de los baños un cartel con la letra de la canción “La Balsa”.



Te dejo e link a  You Tube de “La Balsa” interpretada por el conjunto Los Gatos

https://youtu.be/uSQ1oqkZ6_w?si=yfVScpy1J14BEWt8 


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