Dos historias de vida dramáticamente diferentes

marzo 26, 2026 Guillermo Arboleya 0 Comments

 Investigando sobre los factores que hacen que un joven pueda elaborar su proyecto de vida basado en el estudio y en el trabajo encontré una historia de vida inspiradora. Se trata de Wes Moore, actual Gobernador del Estado de Maryland en USA, que en una etapa de su vida dirigió una institución que promovía que jóvenes de barrios populares de la ciudad de Baltimore pudieran acceder a un proyecto de vida universitario.

Publicó un libro llamado “El otro Wes Moore” en el cual cuenta la historia de dos jóvenes que comparten el mismo nombre, crecen en la misma ciudad, tienen antecedentes socio económicos similares, pero sus vidas toman caminos dramáticamente diferentes: uno de ellos, él mismo, ingresa en el Ejercito, dirige una ONG educativa, trabaja en el mundo corporativo y se convierte en Gobernador. El otro joven transita hacia el delito y el narcotráfico y termina privado de libertad.

Es una historia que genera una profunda reflexión entre el destino y la autodeterminación en la cual se combinan factores como el carácter, la autodisciplina, la familia, el entorno, las experiencias educativas, los mentores, las oportunidades, las decisiones y los sistemas de apoyo como puede ser un programa de becas.

Si deseas acceder a un resumen del libro hace click aca 



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Vivir en la verdad

marzo 21, 2026 Guillermo Arboleya 4 Comments

 La foto de la izquierda corresponde a Vaclav Havel. Disidente checo que luego de la caída del comunismo se convirtió en Presidente de Checoeslovaquia. La de la derecha a Mark Carney, Primer Ministro de Canada, quien recientemente dio mucho que hablar luego de su discurso en Davos.

Havel fue un dramaturgo que en su época de disidente escribió obras teatrales criticando al régimen con un ácido humor. En su libro “El poder de los sin poder” del año 1978 (la foto es la imagen de tapa) desarrolla el concepto de “vivir en la verdad” en el cual propone una resistencia moral donde el ciudadano común rechaza las mentiras provenientes del sistema y de la dirigencia gobernante. De esta forma su decisión de vivir en la verdad se convierte en un acto político disidente. El libro, entre otras muchas cosas, es un alegato en contra de los falsos relatos creados desde el poder.

El contexto de la foto de Havel es más interesante aún. Fue tomada en el año 1974, antes de su encarcelamiento más prolongado (1979-1983) en la cual Havel está cargando un saco de malta. Imagen que ayuda a comprender el concepto de “vivir en la verdad”. Resulta que Havel, luego de la Primavera de Praga, allá por los años 70 tenía prohibido publicar sus obras de teatro. Para subsistir trabajó como obrero en la cervecería Trutnov. Esa experiencia cargando sacos lo inspiro a escribir una de sus obras teatrales más famosas denominada Audiencia, una tragicomedia enmarcada en lo que se conoce como teatro del absurdo. El protagonista es precisamente un disidente que trabaja en una cervecería que es presionado para que se delate a sí mismo a cambio de un mejor trabajo. Un sinsentido que refleja la coacción que se puede realizar desde el poder.

La foto expresa un simbolismo que captura la esencia del libro: un intelectual que comparte el destino y el esfuerzo físico de la gente común (los sin poder), manteniendo su integridad moral y honestidad a pesar de la degradación impuesta por quienes gobiernan (los con poder). En sus memorias Havel hace referencia al impacto que hizo en él la experiencia de realizar un trabajo manual. Le permitió observar de cerca la dureza de la vida cotidiana y la resistencia silenciosa de sus compatriotas. Sufrimiento que se profundizó en sus cinco años de prisión en una cárcel común.

Días pasados me reconfortó que el Primer Ministro de Canadá Mark Carney, frente a la ruptura del orden internacional al que estamos asistiendo, hiciera referencia a este mismo ensayo de Havel en su discurso en Davos. Un dirigente que también posee integridad moral y que apunta a situar a su país en el contexto internacional en una posición digna

Cito textualmente la parte pertinente de su discurso en la cual referencia a Havel

Es a la vez un placer y un deber estar con ustedes esta noche, en este momento crucial que atraviesan Canadá y el mundo. Hoy quiero hablar de una ruptura en el orden mundial, del fin de una ficción cómoda y del inicio de una realidad dura, en la que la geopolítica —donde las grandes potencias— parece no estar sometida a límites ni restricciones. Por otro lado, quiero decirles que los demás países, especialmente las potencias intermedias como Canadá, no son impotentes. Tienen la capacidad de construir un nuevo orden que incorpore nuestros valores, como el respeto a los derechos humanos, el desarrollo sostenible, la solidaridad, la soberanía y la integridad territorial de los distintos Estados. El poder de quienes tienen menos poder comienza con la honestidad. Parece que todos los días se nos recuerda que vivimos en una era de rivalidad entre grandes potencias, que el orden internacional basado en reglas se desvanece, que los fuertes hacen lo que pueden y los débiles sufren lo que deben.

Y este aforismo de Tucídides se presenta como inevitable, como la lógica natural de las relaciones internacionales reafirmándose. Frente a esta lógica, existe una fuerte tendencia de los países a acomodarse, a evitar problemas, a esperar que la complacencia compre seguridad. Pues bien, no lo hará.

Entonces, ¿cuáles son nuestras opciones?

En 1978, el disidente checo Václav Havel, quien más tarde sería presidente, escribió un ensayo titulado El poder de los sin poder, y en él planteó una pregunta sencilla: ¿cómo se sostenía el sistema comunista?

Su respuesta comenzaba con un verdulero.

Cada mañana, este comerciante colocaba un cartel en su escaparate: “¡Proletarios del mundo, uníos!”. No creía en ello, nadie lo hacía, pero lo colocaba para evitar problemas, para mostrar obediencia, para seguir adelante. Y como cada comerciante en cada calle hacía lo mismo, el sistema persistía, no solo por la violencia, sino por la participación de personas comunes en rituales que en privado sabían que eran falsos.

Havel llamó a esto “vivir dentro de la mentira”.

El poder del sistema no provenía de su verdad, sino de la disposición de todos a actuar como si fuera verdadero, y su fragilidad provenía de la misma fuente. Cuando incluso una sola persona deja de actuar, cuando el verdulero quita el cartel, la ilusión comienza a resquebrajarse.

Amigos, ha llegado el momento de que las empresas y los países quiten sus carteles.

Durante décadas, países como Canadá prosperaron bajo lo que llamamos el orden internacional basado en reglas. Nos unimos a sus instituciones, elogiamos sus principios y nos beneficiamos de su previsibilidad. Gracias a ello, pudimos impulsar políticas exteriores basadas en valores bajo su protección. Sabíamos que la historia del orden internacional basado en reglas era parcialmente falsa: que los más fuertes se eximían cuando les convenía, que las reglas comerciales se aplicaban de manera asimétrica. Y sabíamos que el derecho internacional se aplicaba con distinto rigor dependiendo de la identidad del acusado o de la víctima. Esta ficción era útil, y la hegemonía estadounidense, en particular, ayudó a proporcionar bienes públicos, rutas marítimas abiertas, un sistema financiero estable, seguridad colectiva y marcos para la resolución de disputas.

Así que colocamos el cartel en la ventana. Participamos en los rituales y, en gran medida, evitamos señalar las brechas entre la retórica y la realidad.

Este pacto ya no funciona. Permítanme ser directo: estamos en medio de una ruptura, no de una transición.
…………………………..

No debemos permitir que el auge del poder duro nos ciegue ante el hecho de que el poder de la legitimidad, la integridad y las reglas seguirá siendo fuerte, si decidimos ejercerlo juntos. Y eso nos devuelve a Havel.

¿Qué significa para las potencias intermedias vivir en la verdad?

Primero, nombrar la realidad. Dejar de invocar el orden internacional basado en reglas como si aún funcionara como se anuncia. Llamarlo por lo que es: un sistema de creciente rivalidad entre grandes potencias, donde los más poderosos persiguen sus intereses utilizando la integración económica como coerción.

Significa actuar con coherencia, aplicar los mismos estándares a aliados y rivales. Cuando criticamos la intimidación económica de un lado, pero guardamos silencio cuando proviene de otro, seguimos dejando el cartel en la ventana.

Significa construir aquello en lo que decimos creer, en lugar de esperar a que el viejo orden sea restaurado. Significa crear instituciones y acuerdos que funcionen como se describe. Y significa reducir el margen de coerción: construir una economía nacional fuerte debe ser la prioridad inmediata de todo gobierno. La diversificación internacional no es solo prudencia económica; es la base material de una política exterior honesta, porque los países ganan el derecho a posturas de principios al reducir su vulnerabilidad a represalias.

Canadá tiene lo que el mundo necesita. Somos una superpotencia energética. Poseemos vastas reservas de minerales críticos. Tenemos a la población más educada del mundo. Nuestros fondos de pensiones se encuentran entre los más grandes y sofisticados del planeta. En otras palabras, tenemos capital, talento y un gobierno con una enorme capacidad fiscal para actuar con decisión. Y tenemos valores a los que muchos aspiran. Canadá es una sociedad plural que funciona. Nuestro espacio público es ruidoso, diverso y libre. Los canadienses siguen comprometidos con la sostenibilidad. Somos un socio estable y confiable en un mundo que no lo es. Y tenemos algo más: el reconocimiento de lo que está ocurriendo y la determinación de actuar en consecuencia. Entendemos que esta ruptura exige algo más que adaptación. Exige honestidad sobre el mundo tal como es.

Estamos retirando el cartel de la ventana. Sabemos que el viejo orden no volverá. No debemos lamentarlo. La nostalgia no es una estrategia. Creemos que, a partir de la fractura, podemos construir algo más grande, mejor, más fuerte y más justo. Esta es la tarea de las potencias intermedias: los países que más tienen que perder en un mundo de fortalezas y más que ganar con una cooperación genuina.

Los poderosos tienen su poder. Pero nosotros también tenemos algo: la capacidad de dejar de fingir, de nombrar la realidad, de fortalecer nuestra base interna y de actuar juntos. Ese es el camino de Canadá. Lo elegimos abierta y confiadamente, y es un camino abierto a cualquier país dispuesto a recorrerlo con nosotros.

Muchas gracias



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Tratémonos bien

marzo 11, 2026 Guillermo Arboleya 0 Comments

 


Muchos lectores elogiaron la vinculación de la liberad, el estado de derecho y el respeto, en la nota realizada el domingo pasado. Ponderaron también la frase sobre la amabilidad, y manifestaron desagrado con el clima de agravios que estamos viviendo. Varias notas de opinión en los diarios del fin de semana también hicieron referencia al tema. El grado de polarización y agresividad de la conversación política en nuestro país genera estrés social y rechazo de muchos ciudadanos, aun de aquellos que pueden estar de acuerdo, en términos generales, con el rumbo del actual gobierno.

Desde mi perspectiva, el buen trato no es solo una cuestión de formas, sino que es requisito para llegar a acuerdos de fondo que produzcan una sana transformación social. En muchas ocasiones, proyectos empresarios o familiares se truncan por un conflicto mal gestionado. En la política tambien sucede esto.

En esta línea, Jorge Mladineo, uno de los 250 lectores a los que le llegan los envíos de WA, me hizo llegar una muy linda carta que le publicaron el año pasado en el diario La Nación.

Gracias Jorge por tu envío. Conecto tu carta con el resto de los lectores transcribiéndola a continuación y ojalá se genere una conversación en torno a ella.


 Mi padre repetía un concepto de su madre, mi abuela Catalina, que había nacido en Croacia y se radico en Tierra del Fuego a principios del siglo XX. “Buenas palabras y buenos modales abren puertas principales”. Siempre tengo presente esta frase y cuánto más poder y razón se tiene más vigente y conveniente es su aplicación y hace a una mejor comunicación y convivencia. Hoy asistimos en muchas formas de comunicación al uso de malas palabras, agresiones, malos tratos y paradójicamente parece normal. Se escucha decir que estas formas llegan, venden, que es la modernidad, es lo distinto. Se analiza si se debe ser moderado o descalificador, tolerante o intolerante, educado o maleducado. Si nos proponemos vivir en una sociedad mejor es necesario que todos estemos unidos y para ello es necesario que en los ámbitos donde interactuamos, familiar, social, laboral y político, etcétera, nos tratemos con respeto y aceptemos el disenso. Abriendo esas puertas principales encontraremos la libertad y la justica, la educación, el desarrollo y el crecimiento que nuestra Argentina merece.

Jorge Mladineo

Miércoles 24 de septiembre de 2025


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Democracia, economía, libertad y … algo sobre la amabilidad

marzo 06, 2026 Guillermo Arboleya 2 Comments

 

Comparto la afirmación de Eduardo Fidanza que menciona en su artículo “Democracia y economía una historia de desamor” al expresar que la célebre frase de Alfonsín “Con la democracia se come, se educa y se cura” (Click acá para acceder) será recordada más por errónea que por lucida. Al igual que a Eduardo a mí tambien me llamó siempre la atención que Alfonsín no haya acuñado una frase que relacione democracia con libertad. Seguramente lo hubiera expresado de manera digamos más moderada que nuestro actual Presi y creo que por su estilo no hubiera dicho ¡Viva la liberad carajo! Pero en fin… esta es una suposición mía.

De lo que no tengo duda alguna es que el mejor el mejor ámbito para desarrollar la libertad que tanto se declama actualmente es el respeto, el estado de derecho y la democracia. En este sentido, creo que corresponde un reconocimiento para Alfonsín.

Tampoco tengo duda de que si algo faltó en el Congreso esa noche fue el respeto mutuo. Podría comprenderse ya que no somos japoneses, pero en lo personal terminado el discurso quedé estupefacto.

Para recuperar la calma antes de irme a dormir busqué el libro de mi amigo Fer Nizawa que nos habla sobre algunas características de la cultura japonesa entre ellas la amabilidad. Hay una frase que expresa lo siguiente:

“Todas las personas con las que te encuentras están librando una dura batalla de la que no sabes nada. Se amable siempre”

Me parece sabia. En muchas oportunidades no sabemos lo que está pasando en el interior de las personas con quien interactuamos cotidianamente por lo tanto ante todo seamos amables.


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Piazzolla Eterno

marzo 01, 2026 Guillermo Arboleya 0 Comments

 

En el mes de enero fui al Teatro Colon a ver “Piazzolla Eterno” una retrospectiva sobre sus melodías en clave de comedia musical con una puesta en escena de gran impacto visual. ¡Me fascino! A Piazzolla lo descubrí de grande y a medida que fui adentrándome en su vida y repertorio, sentí una profunda admiración por su fuerte convicción y persistencia en innovar y ser fiel a su identidad musical.

En el siglo XX desafió nada menos que al tango tradicional y lo hizo evolucionar hasta el siglo XXI creando un estilo propio inconfundible. ¡Se salió merecidamente con la suya!. 👏👏👏



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