Expectativas de los jóvenes de los barrios populares del AMBA
Pasaron 65 años desde que Antonio Berni pintara “Juanito
Laguna aprende a leer” y según el informe publicado por el Centro de
Investigación y Acción Social (CIAS), institución de los jesuitas en Argentina,
todo hace pensar que estamos peor.
Si tuviera que resumir en
tres renglones la conclusión del informe “La narrativa rota del ascenso social”,
diría que la movilidad social ascendente tan característica de la Argentina de
los años 60, cuando Berni imagino los cuadros de Juanito Laguna, obtenida mediante
el esfuerzo en el estudio y en el trabajo sigue vigente sólo para un grupo de
jóvenes,
La conclusión más técnica
que expresan los responsables de la investigación es que “la evidencia
reunida nos muestra un fuerte debilitamiento de la narrativa tradicional de la
movilidad social entre los jóvenes de barrios populares: el 40% de ellos
sigue relatando su vida a partir de ella, sin embargo, expresan serias dudas
sobre sus posibilidades de realizarla; en el medio, el 20% reduce sus
aspiraciones al mínimo; y otro 40% las abandona (”yo ya no tengo futuro”) y
vive instalado en el presente”.
Durante los años en los cuales trabajé en la distribuidora
eléctrica Edenor, estuve a cargo de un programa de becas que acompañaba a
jóvenes de escuelas técnicas y de carreras universitarias en ingeniería,
ciencias y tecnología. Trabajar con instituciones educativas situadas en el
área de concesión CABA y 20 partidos del conurbano norte, e interactuando con directivos,
profesores y alumnos me ayudo muchísimo a ampliar mi horizonte social y humano,
y a desarrollar un profundo cariño por los jóvenes. Este grupo pertenece
mayoritariamente a la clase media, media baja, con una familia o un adulto que
les da respaldo y contención, muchos estudian, trabajan y creen que esa es la
forma de construir un proyecto de vida y crecer laboral, social y
afectivamente. No las tienen todas a su favor, pero están incluidos socialmente.
Respecto a las instituciones educativas, como menciona el informe, el mundo de
las escuelas técnicas funciona razonablemente bien.
La investigación fue realizada en territorio y segmento
social mucho más bajo, duro, marginal y complejo. Se adoptó una metodología
mixta consistente en una encuesta de 600 casos y 47 entrevistas en profundidad
a jóvenes de 16 a 24 años de 5 barrios populares ubicados en CABA, zona sur,
oeste y norte del conurbano bonaerense.
Transcribo varios de los testimonios surgidos en las
entrevistas:
“Yo ya no tengo futuro”
Sobre el estudio y el trabajo… “Esa es una
vida para otros”.
“Para pensar en un futuro, la condición es
tener un lugar y un trabajo y eso todavía está muy lejos”
“Si yo hubiera terminado el secundario… y hoy
sería otra persona”
“Si estudié, no soy un vago, ¿por qué estoy limpiando baños en un
shopping?”
“Me veo sentada en la vereda, con un perro al
lado, mirando la vida pasar”
“No tenes otro camino aca… tenes dos finales
posibles… preso o muerto”
“Yo ya tuve mi tiempo y no lo supe aprovechar.
Futuro mío ya no tengo. Mi futuro son mis hijos. El mío ya paso.
Cuando terminé de leer la investigación me invadió una profunda
tristeza y genuina compasión.
Continué con lo que estaba. Seguí trabajando en el programa
de becas a través del cual acompañábamos a los jóvenes a terminar de dar forma
a su proyecto de vida.
Recién hoy pude escribir estas líneas y compartir lo que
sentí al leer por primera vez el informe.
Juanito Laguna, el personaje creado por Berni es hijo de un
obrero metalúrgico, es decir que su padre tiene trabajo, vive en un barrio
popular y según palabras del propio autor Juanito ”es un chico pobre, pero
no un pobre chico; no es un vencido por las circunstancias, sino un ser lleno
de vida y de esperanzas y que supera su miseria circunstancial porque intuye
vivir en un mundo cargado de porvenir”. En sus cuadros, Juanito tiene una
familia, tiene amigas, remonta un barrilete, atrapa una mariposa, toca la
flauta, observa una aeronave, va a la ciudad, se baña en una laguna, va de
vacaciones, celebra la Navidad con su familia y … aprende a leer.
Creo que los artistas nos ayudan a ver la realidad desde otra
perspectiva mucho más humana.
Les dejo a continuación las conclusiones del trabajo
confeccionadas por los autores y el link al informe completo.
Resumen del trabajo
y principales conclusiones
La investigación estuvo a cargo de Daniel Fernández y
Rodrigo Zarazaga. Transcribo de manera textual algunos párrafos a modo de
resumen
La narrativa de la movilidad social, por la cual los padres creen que
sus hijos alcanzarán, gracias al estudio y el trabajo, niveles socioeconómicos
superiores a los propios, ha organizado la vida social y política de la
Argentina. Las aspiraciones, aparentemente sin techo, se correspondían con una
sociedad que se mostraba capaz de satisfacerlas. En el estudio que aquí
presentamos, a este relato lo llamamos “narrativa tradicional”. Es necesario
preguntarse si, al menos para un amplio sector, las cadenas de transmisión de
esa narrativa se han roto en la sociedad argentina. Con este propósito, el
presente estudio analiza las narrativas mediante las cuales los jóvenes de
barrios populares del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA)
expresan sus aspiraciones futuras a partir de sus experiencias personales.
¿Qué es una narrativa?
Definimos “narrativa” como el relato que los jóvenes construyen para dar
sentido a sus experiencias previas y proyectar lo que esperan o consideran
posible para su futuro. Estas narrativas son más que una ficción, ya que
influyen en sus decisiones concretas y moldean sus posibilidades. En
definitiva, se trata de cómo planean integrarse a la sociedad.
¿Cómo se hizo este estudio?
Como el presente trabajo busca formular las diversas trayectorias de
vida que expresan los jóvenes de barrios populares del AMBA, adoptamos una
metodología mixta. Realizamos una encuesta de 600 casos y 47 entrevistas en
profundidad a jóvenes entre 16 y 24 años en barrios populares del AMBA, con el
objetivo de captar sus experiencias y las narrativas que elaboran sobre sus
vidas.
Lejos de ser un grupo marginal, el universo de estudio abarca un amplio
grupo social; el 34% de los jóvenes del país viven en el AMBA y se estima que
el 40% de los jóvenes del Conurbano Bonaerense vive en barrios populares o
zonas vulnerables.
La metodología cualitativa cobra un lugar central en este informe, ya
que permite recopilar las experiencias pasadas y comprender cómo forman parte
de las narrativas de estos jóvenes. Dadas las dificultades para encuestar y
entrevistar en barrios populares, se seleccionaron puntos nodales de cinco
barrios populares ubicados en CABA y las zonas sur, oeste y norte del Conurbano
Bonaerense.
Hallazgos
La evidencia reunida nos muestra un fuerte debilitamiento de la
narrativa tradicional de la movilidad social entre los jóvenes de barrios
populares: el 40% de ellos sigue relatando su vida a partir de ella, sin
embargo, expresan serias dudas sobre sus posibilidades de realizarla; en el
medio, el 20% reduce sus aspiraciones al mínimo; y otro 40% las abandona (”yo
ya no tengo futuro”) y vive instalado en el presente. La narrativa de la
movilidad social ascendente mediante el esfuerzo en el estudio y en el trabajo
sigue vigente, pero sólo para un grupo de jóvenes, e incluso a estos les
resulta difícil sostenerla dadas las oportunidades y recursos efectivamente
disponibles.
La erosión o el abandono de la narrativa tradicional encuentra su raíz
en dos variables explicativas. Por un lado, la falta de oportunidades. Los
jóvenes advierten que, a su alrededor, son pocos quienes han logrado las
aspiraciones que tenían.
Por otro lado, la falta de recursos para sostener la viabilidad de dicha
narrativa. Las prácticas familiares, escolares y de sociabilidad, que deberían
proporcionar los recursos para forjar sus aspiraciones, terminan limitándolas.
Muchas familias están estalladas, muchas escuelas desbordadas, y muchos barrios
populares están “ocupados por los transas” y cada vez más desconectados de la
vida de la ciudad. Paradójicamente, la experiencia desmiente la narrativa
tradicional precisamente en el AMBA, el epicentro histórico de la movilidad
social.
Más allá de la erosión o el abandono de la narrativa tradicional, los
jóvenes de los barrios populares encuentran otras narrativas para darle sentido
a sus experiencias.
Las nuevas narrativas
Narrativa tradicional
Encontramos que 19 de los 47 jóvenes entrevistados (40%) mantienen una
narrativa en la que esperan, fundamentalmente, “ser alguien” a través del
estudio y el trabajo. Casi todos estos ellos reportan haberse sentido cuidados
por adultos: ocho se sintieron cuidados por ambos padres, nueve sólo por sus
madres —a quienes muchos describen como “heroínas”— y sólo dos crecieron sin
sentirse cuidados. Este grupo se distingue claramente por haber relatado una
mayor experiencia de cuidado.
También son quienes han tenido mejores experiencias escolares. Seis de
ellos terminaron el secundario y actualmente cursan estudios terciarios o
universitarios —algo que no ocurre en ninguno de los otros dos grupos de
narrativas. Ocho finalizaron el secundario o están en el proceso de terminarlo
sin grandes retrasos, tres adeudan materias, pero planean completar sus
estudios, y sólo dos abandonaron la escuela. El nivel educativo alcanzado por
este grupo es significativamente más alto que los otros dos.
Los jóvenes que sostienen esta narrativa tradicional también son quienes
tienen más vínculos, especialmente fuera del barrio. Diez de ellos han
desarrollado lazos externos a través de sus estudios, trabajo o participación
en clubes. Sin embargo, este grupo también incluye la mayor cantidad de jóvenes
“encapsulados” en sus casas, debido a padres que buscan protegerlos de un
entorno barrial que consideran peligroso. Cuatro de ellos han estado expuestos
a ambientes sociales cercanos a “la esquina” y sus consecuencias, pero
participan en centros comunitarios que les brindan vínculos y contención,
ayudándolos a mantenerse alejados de los consumos problemáticos.
Narrativa minimalista
Esta narrativa agrupa las experiencias de jóvenes que, si bien aspiran a
tener un trabajo, no expresan expectativas que vayan más allá de garantizar su
subsistencia diaria. Su principal preocupación es generar un ingreso que les
permita alimentarse a sí mismos y/o a sus familias.
Mientras que en la narrativa tradicional la aspiración era comprar una
casa, incluso en otro barrio, en este grupo los jóvenes manifiestan simplemente
el deseo de terminar sus casillas de chapa en los terrenos de sus padres. Son
narrativas en las que se proyecta un futuro, pero siempre con expectativas muy
moderadas, es decir, minimalistas. Para los jóvenes que encarnan la
narrativa minimalista, un camino de movilidad social ascendente a través del
estudio les resulta tan improbable como ganar la lotería.
Narrativa del presente
Bajo esta categoría se agrupan las narrativas en las que los jóvenes no
expresan proyectos a futuro, sino que, por el contrario, sus relatos se centran
casi exclusivamente en el presente. Si decimos que las narrativas son maneras
de proyectar futuro, podríamos afirmar que estas, en rigor, son no-narrativas
porque no hay expectativas de futuro o, cuando existen, son extremadamente
acotadas o fantasiosas.
Son jóvenes que han abandonado la idea de construirse un futuro y, en
cambio, se abocan a lidiar con su presente, en general vinculado al delito y al
consumo de drogas. No obstante, a pesar de sus traumas y heridas, hay una meta
a futuro a la que ninguno pareciera renunciar: todos los entrevistados que
entran y salen del consumo e incluso el delito expresan su deseo de
“rescatarse”, es decir, de abandonar esas conductas.
La crisis del ascenso social
en la Argentina
Si hubo un país en el que todos creían que podían ascender a través del
esfuerzo en el estudio y el trabajo, hoy ese país se recorta sólo a ciertas
zonas geográficas y clases sociales. Este trabajo muestra que la mayoría de los
jóvenes de los barrios populares del AMBA tiene escasas o nulas expectativas de
integrarse y alcanzar reconocimiento social. Se sienten más al margen que con
posibilidades de ocupar un lugar en la sociedad a través de su esfuerzo en el
estudio y el trabajo. Esto se debe a que la sociedad ya no les brinda las
oportunidades de integración de antaño y a que sus experiencias de vida no les
permiten sostener una narrativa tradicional de ascenso social. Un Estado
ausente no ofrece el mínimo piso necesario para sustentar expectativas de integración
y reconocimiento social.
Si el distintivo de la sociedad argentina con respecto al resto de
América Latina fue su gran movilidad social, no es del todo sorprendente que
hoy se tienda a negar su crisis. Como sociedad, nos cuesta ver a esos sectores
que dejamos al margen de la trama urbana porque nos muestran que, al fin de
cuentas, no somos tan singulares como creíamos.
Para acceder al informe completo hace click acá
0 comments: