Islandia: la isla del hielo y del fuego que tanto me cautivó
“Que dicha para
todos los hombres, Islandia de los mares, que existas”.
Jorge Luis Borges
Luego de nuestro recorrido por la costa sur sumergidos en
deslumbrantes paisajes con montañas, praderas y campos de lava dedicamos la última
tarde a recorrer juntos Reikiavik. Tomas se tenía que volver al día siguiente.
Yo después me quede solo dos días más en esta espléndida ciudad.
Islandia es un país insular, aislado, con parajes desolados,
ubicado en el Atlántico Norte entre Groenlandia y Europa. Tiene un clima inhóspito,
cambiante y ventoso. Caracterizado en el invierno por temperaturas bajo cero y por
noches sin fin. Durante el verano la luminosidad es eterna y la temperatura oscila
entre los 7 y 13 grados. Cuando ocasionalmente se eleva a 20 grados se
considera una ola de calor. Los islandeses son pocos, solo 390.000 habitantes
de los cuales el 64% vive en la Región Capital (Reikiavik y alrededores). El
otro 36% vive en zonas rurales o pueblos muy pequeños que durante el invierno
en muchos casos debido a las nevadas se producen cortes de ruta que los dejan
aislados.
En nuestra estadía pudimos vivenciar fue la extrema
amabilidad de los islandeses con los turistas. Además de su complejo idioma
natal hablan inglés. Todo funciona bien.
Todo está limpio. Los horarios se cumplen. Son cuidadosos del medio ambiente. Nadie
te roba nada. Las atracciones turísticas naturales cuentan con estacionamiento
cercano, un Centro de Visitantes con cafetería o restaurante y baños impecables
bien calefaccionados. La literatura ocupa un lugar central en sus vidas. Hay
libros a disposición gratuita en hoteles, cafeterías y estaciones de servicio.
Incluso en los comedores de los campings, como podrás observar en la foto, hay
un espacio acondicionado para la lectura.
Reikiavik es una ciudad fácil de recorrer que transmite sensación
de seguridad. La típica arquitectura y belleza nórdica están presentes. Su
Catedral es el principal emblema de la ciudad.
Hay cafeterías por doquier, lo que la convierte en un lugar
de excelencia para “Café y misceláneas”. Las expresiones artísticas
están presentes en bares, bibliotecas, museos y galerías privadas. El edificio
de la ópera (Harpa) es imponente.
En el atardecer, finalizado el horario de trabajo, sus
calles céntricas y el antiguo puerto son transitados por turistas y por los
propios islandeses. Cuando el tiempo acompaña los bares, cervecerías y
restoranes rebosan de gente. Se ve mucha juventud.
En la calle principal de Reikiavik hay una librería que a
partir de las 20 hrs se convierte en pub con una banda que toca música entre de
las estanterías repletas de libros. Por
supuesto a nadie se le ocurriría llevarse uno. Te dejo una foto de la Bookstore
Band.
Borges e Islandia
Borges tenía una fascinación por Islandia. Era un enamorado
de su idioma y de su literatura. Llego a ser un lugar mítico para él. Le
parecía increíble como había mantenido su lengua intacta durante más de 1000
años. Sobre las sagas medievales islandesas, con historias sobre vikingos,
honor, venganza y destinos trágicos, decía que eran las formas más puras de
narrar y constituían un modelo de como contar bien una historia.
Lo notable es que Borges primero viajo a Islandia con su
imaginación conociéndola profundamente a través de los libros. De adulto,
incluso cuando la ceguera avanzada comenzó a minar su visión, estudio de manera
autodidacta el islandés antiguo. Posteriormente viajo físicamente a Islandia en
tres ocasiones: en 1971, 1976 y 1982. En todos sus viajes viajo acompañado de
María Kodama quien en algunas entrevistas manifestó que Islandia fue el lugar
clave en el cual se formalizó y consolido su relación amorosa.
Cuando Borges en 1971 piso por primera vez Islandia ya su
ceguera le impidió ver los paisajes con volcanes y glaciares. Sin embargo, el
frío del Atlántico Norte, el ruido del mar, el olor de los geiseres y el sonido
de la lengua de los lugareños lo inspiro para escribir poemas donde en alguno
de ellos ha llegado a expresar “En mi
ceguera sigo descubriendo / las formas de tu mar y de tu hielo”.
Lo que más me
gustó a mí
Por diferentes razones, a mí al igual que a Borges tambien
me fascino Islandia y me sentí realmente bien allí. Mas allá de su naturaleza
percibí algunos rasgos muy interesantes en la sociedad islandesa. En una
segunda nota, el próximo domingo, desarrollaré esta perspectiva. Estoy
investigando para validar mis percepciones. Te adelanto que en principio están
en el camino correcto. Pero, no te cuento más… lo dejamos para el próximo
domingo.
Cierro esta nota expresándote que, si no lo hiciste, te
aliento a que visites Islandia para tener tu propia vivencia. No creo que te
arrepientas y me animo a decirte que te agradará y será una experiencia
interesante.
En lo personal siempre recordaré mis días de viajero por esa
lindísima isla. Me quedo una excelente opinión de lo que los islandeses
lograron como sociedad y te lo contare en la proxima nota.
Te dejo algunas sugerencias y links por si decidis viajar. Tambien un poema de Borges
En el canal de YouTube “Explora Planet” hay un muy
buen video que te dará un panorama bastante completo. Este es el link https://youtu.be/yR35bXtdr98?si=7ZAfO-zZ4_f2qbRO
En Instagram hay una cuenta denominada “unaargentinaenislandia”
con buena información turística.
Reikiavik la podes conocer caminando, en bicicleta o en monopatín eléctrico. Los paisajes de Islandia los podes recorrer en camper o motor home parando en excelentes campings, en auto alojándote en moteles o en micro en excursiones que se organizan. Es sencillo moverte, contratar y todo funciona bien.
Poema “Islandia”
de Jorge Luis Borges
Islandia
Qué dicha para todos los hombres,
Islandia de los mares, que existas.
Islandia de la nieve silenciosa y del agua ferviente.
Islandia de la noche que se aboveda
sobre la vigilia y el sueño.
Isla del día blanco que regresa,
joven y mortal como Baldr.
Fría rosa, isla secreta
que fuiste la memoria de Germania
y salvaste para nosotros
su apagada, enterrada mitología,
el anillo que engendra nueve anillos,
los altos lobos de la selva de hierro
que devorarán la luna y el sol,
la nave que Alguien o Algo construye
con uñas de los muertos.
Islandia de los cráteres que esperan,
y de las tranquilas majadas.
Islandia de las tardes inmóviles
y de los hombres fuertes
que son ahora marineros y barqueros y párrocos
y que ayer descubrieron un continente.
Isla de los caballos de larga crin
que engendran sobre el pasto y la lava,
isla del agua llena de monedas
y de no saciada esperanza.
Islandia de la espada y de la runa,
Islandia de la gran memoria cóncava
que no es una nostalgia.









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